Recetas tradicionales

No oler pescado podría indicar demencia

No oler pescado podría indicar demencia

Si tiene problemas para oler rosas y cuero, hable con su médico.

Tiempo de sueños

El pescado tiene un olor potente que es difícil de ignorar.

Nueva investigación de la Universidad de Chicago está mostrando resultados prometedores para detectar a aquellos en riesgo de enfermedades cerebrales degenerativas a medida que envejecen. La prueba, que puede detectar la demencia hasta seis años antes de que aparezcan síntomas evidentes, implica un simple rascado y olfato. Estudios previos han encontrado que una pérdida de sentido general del olfato es indicativo de riesgo de demencia, pero ahora este estudio ha identificado aromas específicos como factores de riesgo.

Aquellos que no podían oler los olores penetrantes de menta, pescado, naranja, rosa y cuero tenían un mayor riesgo de contraer la enfermedad.

Cinco años después de que finalizara el estudio, casi todos los pacientes que informaron una incapacidad para oler estos objetos fueron diagnosticados; casi el 80 por ciento de los pacientes que dieron solo una o dos respuestas correctas también tenían demencia.

Alzheimer y otras formas de demencia se encuentran entre las principales causas de muerte en los Estados Unidos; y hasta el momento no se conoce ninguna cura. Por esta razón, la detección temprana de los factores de riesgo de la enfermedad crónica es clave para brindar un tratamiento y una prevención efectivos.

Actualmente, faltan métodos de detección temprana: la enfermedad puede pasar desapercibida hasta por 20 años, empeorando mientras tanto antes de la detección. Sin embargo, utilizando este método de detección anterior, este estudio sugiere que aquellos que no pueden oler estos olores específicos podrían aumentar sus posibilidades de supervivencia al hacer cambios en la dieta y el estilo de vida para evitar la enfermedad.

"La pérdida del sentido del olfato es una fuerte señal de que algo ha salido mal y se ha hecho un daño significativo". dijo el profesor Jayant Pinto. "Esta sencilla prueba de olfato podría proporcionar una forma rápida y económica de identificar a aquellos que ya están en alto riesgo".

Por supuesto, la incapacidad para oler estos objetos no diagnostica automáticamente la demencia, es simplemente un factor de riesgo. Se ha demostrado que la demencia es algo prevenible, con manipulaciones en la dieta y el ejercicio que mitigan el riesgo de enfermedad. Estos 15 alimentos, por ejemplo, podrían reducir su susceptibilidad a la enfermedad.


La reducción del sentido del olfato podría ser un indicador temprano de demencia en los ancianos

La demencia es una gama colectiva de trastornos que se caracteriza por síntomas asociados con una disminución de la memoria u otras habilidades de pensamiento lo suficientemente graves como para reducir la capacidad de una persona para realizar las actividades cotidianas. Según un estudio más reciente, un sentido del olfato reducido en las personas mayores podría indicar un mayor riesgo de demencia.

El estudio, publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, fue realizado por la Universidad de Chicago. El estudio a largo plazo observó a 2.906 adultos de entre 57 y 85 años y les pidió que identificaran varios olores cotidianos. El estudio examinó la capacidad de los participantes de oler mediante el uso de "Sniffin'Sticks", una pequeña herramienta similar a un rotulador que se infunde con aromas distintos en lugar de tinta. Los cinco aromas incluidos en el estudio fueron menta, pescado, naranja, rosa y cuero.

Los hallazgos revelaron que alrededor del 78 por ciento de los participantes tenían un sentido del olfato normal, con un 29,4 por ciento capaz de identificar correctamente cuatro de cada cinco aromas y un 48,7 por ciento capaz de identificar correctamente los cinco. El 14 por ciento solo pudo identificar tres de cada cinco aromas, y el cinco por ciento pudo identificar solo dos aromas. El dos por ciento de los participantes pudo nombrar solo uno, y alrededor del uno por ciento no pudo identificar ninguno en absoluto. Después de cinco años de duración (desde que se realizó la prueba), se encontró que casi todos los participantes que no habían podido nombrar un solo olor habían sido diagnosticados con demencia. Además, casi el 80 por ciento de los que habían identificado solo uno o dos aromas también desarrollaron síntomas de demencia, lo que llevó al equipo a concluir que cuanto mayor es la pérdida del olfato, mayor es la incidencia de demencia.

El autor principal del estudio, Jayant M. Pinto, MD, señaló que el sentido del olfato podría estar estrechamente relacionado con la función y la salud del cerebro. La pérdida del sentido del olfato podría ser un fuerte indicador de que algo ha salido mal y se ha causado un daño significativo. Este experimento fue una forma rápida y económica de identificar a aquellos que ya están en alto riesgo.

Los investigadores también señalaron que la pérdida del olfato puede tener un efecto negativo significativo en el estilo de vida y el bienestar diarios. Dijeron que el sentido del olfato podría estar relacionado con una buena nutrición y salud mental. Las personas que no pueden oler pueden enfrentar problemas como saber si la comida está en mal estado, detectar humo durante un incendio o evaluar la necesidad de ducharse después de un entrenamiento. Un sentido olfativo deteriorado también puede estar estrechamente asociado con la depresión, ya que no pueden disfrutar de la vida al máximo.

A menudo asociado con los ancianos, algunas características destacadas de la demencia incluyen olvido, habilidades sociales limitadas y habilidades de pensamiento. Si no se identifica y trata adecuadamente, puede afectar gravemente la vida y las actividades cotidianas. Aquí hay algunos estimulantes del cerebro que puede incluir en su dieta diaria para prevenir el riesgo.

1. Vitamina C y B

Si bien la vitamina C se ha asociado durante mucho tiempo con la agilidad mental, se sabe que las vitaminas B protegen contra el encogimiento del cerebro y el deterioro cognitivo relacionados con la edad. Consume grosellas negras, frutas cítricas, pescado, verduras de hoja verde, champiñones, cacahuetes, semillas de sésamo y huevos para obtener los máximos beneficios.

2. Nueces y semillas

Cargado de nutrientes y vitaminas esenciales, un puñado de semillas y nueces puede ayudar a aumentar significativamente su capacidad intelectual. Las semillas de calabaza están cargadas de zinc que juega un gran papel en agudizar su memoria. Las nueces son una buena fuente de omega-3 y otros nutrientes esenciales cruciales para el funcionamiento del cerebro y la memoria.

Comer arándanos a diario puede ayudar a combatir la aparición de la pérdida de memoria a corto plazo. Las bayas en general, incluidas las fresas, cuando se consumen regularmente pueden ayudar a retrasar el deterioro de la memoria relacionado con la edad.

4. Verduras verdes

Desde el brócoli, la col rizada hasta las espinacas, los vegetales verdes están llenos de hierro, vitamina E, K y B9 (folato), que son extremadamente importantes para el desarrollo de las células cerebrales y mantienen a raya los problemas relacionados con la memoria. Las verduras verdes también están cargadas de vitamina K, que se sabe que es útil para mejorar la cognición y aumentar el estado de alerta mental.

Enriquecidos con vitamina E, los aguacates también están cargados de antioxidantes que ayudan a mantener el cerebro sano y alerta. Estos también están relacionados con la reducción de los riesgos de Alzheimer.

Cargue con estos alimentos para acelerar su capacidad cerebral y mantener a raya la demencia y los trastornos mentales asociados.


La reducción del sentido del olfato podría ser un indicador temprano de demencia en los ancianos

La demencia es una gama colectiva de trastornos que se caracteriza por síntomas asociados con una disminución de la memoria u otras habilidades de pensamiento lo suficientemente graves como para reducir la capacidad de una persona para realizar las actividades cotidianas. Según un estudio más reciente, un sentido del olfato reducido en las personas mayores podría indicar un mayor riesgo de demencia.

El estudio, publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, fue realizado por la Universidad de Chicago. El estudio a largo plazo observó a 2.906 adultos de entre 57 y 85 años y les pidió que identificaran varios olores cotidianos. El estudio examinó la capacidad de los participantes de oler mediante el uso de "Sniffin'Sticks", una pequeña herramienta similar a un rotulador que se infunde con aromas distintos en lugar de tinta. Los cinco aromas incluidos en el estudio fueron menta, pescado, naranja, rosa y cuero.

Los hallazgos revelaron que alrededor del 78 por ciento de los participantes tenían un sentido del olfato normal, con un 29,4 por ciento capaz de identificar correctamente cuatro de cada cinco aromas y un 48,7 por ciento capaz de identificar correctamente los cinco. El 14 por ciento solo pudo identificar tres de cada cinco aromas, y el cinco por ciento pudo identificar solo dos aromas. El dos por ciento de los participantes pudo nombrar solo uno, y alrededor del uno por ciento no pudo identificar ninguno en absoluto. Después de cinco años de duración (desde que se realizó la prueba), se encontró que casi todos los participantes que no habían podido nombrar un solo olor habían sido diagnosticados con demencia. Además, casi el 80 por ciento de los que habían identificado solo uno o dos aromas también desarrollaron síntomas de demencia, lo que llevó al equipo a concluir que cuanto mayor es la pérdida del olfato, mayor es la incidencia de demencia.

El autor principal del estudio, Jayant M. Pinto, MD, señaló que el sentido del olfato podría estar estrechamente relacionado con la función y la salud del cerebro. La pérdida del sentido del olfato podría ser un fuerte indicador de que algo ha salido mal y se ha causado un daño significativo. Este experimento fue una forma rápida y económica de identificar a aquellos que ya están en alto riesgo.

Los investigadores también señalaron que la pérdida del olfato puede tener un efecto negativo significativo en el estilo de vida y el bienestar diarios. Dijeron que el sentido del olfato podría estar relacionado con una buena nutrición y salud mental. Las personas que no pueden oler pueden enfrentar problemas como saber si la comida está en mal estado, detectar humo durante un incendio o evaluar la necesidad de ducharse después de un entrenamiento. Un sentido olfativo deteriorado también puede estar estrechamente asociado con la depresión, ya que no pueden disfrutar de la vida al máximo.

A menudo asociado con los ancianos, algunas características destacadas de la demencia incluyen olvido, habilidades sociales limitadas y habilidades de pensamiento. Si no se identifica y se trata adecuadamente, puede afectar gravemente la vida y las actividades cotidianas. Aquí hay algunos estimulantes del cerebro que puede incluir en su dieta diaria para prevenir el riesgo.

1. Vitamina C y B

Si bien la vitamina C se ha asociado durante mucho tiempo con la agilidad mental, se sabe que las vitaminas B protegen contra el encogimiento del cerebro y el deterioro cognitivo relacionados con la edad. Consume grosellas negras, frutas cítricas, pescado, verduras de hoja verde, champiñones, cacahuetes, semillas de sésamo y huevos para obtener los máximos beneficios.

2. Nueces y semillas

Cargado con nutrientes y vitaminas esenciales, un puñado de semillas y nueces puede ayudar a aumentar significativamente su capacidad intelectual. Las semillas de calabaza están cargadas de zinc que juega un papel importante en agudizar su memoria. Las nueces son una buena fuente de omega-3 y otros nutrientes esenciales cruciales para el funcionamiento del cerebro y la memoria.

Comer arándanos a diario puede ayudar a combatir la aparición de la pérdida de memoria a corto plazo. Las bayas en general, incluidas las fresas, cuando se consumen con regularidad pueden ayudar a retrasar el deterioro de la memoria relacionado con la edad.

4. Verduras verdes

Desde el brócoli, la col rizada hasta las espinacas, los vegetales verdes están llenos de hierro, vitamina E, K y B9 (folato), que son extremadamente importantes para el desarrollo de las células cerebrales y mantienen a raya los problemas relacionados con la memoria. Las verduras verdes también están cargadas de vitamina K, que se sabe que es útil para mejorar la cognición y aumentar el estado de alerta mental.

Enriquecidos con vitamina E, los aguacates también están cargados de antioxidantes que ayudan a mantener el cerebro sano y alerta. Estos también están relacionados con la reducción de los riesgos de Alzheimer.

Consume estos alimentos para acelerar tu capacidad cerebral y mantener a raya la demencia y los trastornos mentales asociados.


La reducción del sentido del olfato podría ser un indicador temprano de demencia en los ancianos

La demencia es una gama colectiva de trastornos que se caracteriza por síntomas asociados con una disminución de la memoria u otras habilidades de pensamiento lo suficientemente graves como para reducir la capacidad de una persona para realizar las actividades cotidianas. Según un estudio más reciente, un sentido del olfato reducido en las personas mayores podría indicar un mayor riesgo de demencia.

El estudio, publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, fue realizado por la Universidad de Chicago. El estudio a largo plazo observó a 2.906 adultos de entre 57 y 85 años y les pidió que identificaran varios olores cotidianos. El estudio examinó la capacidad de los participantes de oler mediante el uso de "Sniffin'Sticks", una pequeña herramienta similar a un rotulador que se infunde con aromas distintos en lugar de tinta. Los cinco aromas incluidos en el estudio fueron menta, pescado, naranja, rosa y cuero.

Los hallazgos revelaron que alrededor del 78 por ciento de los participantes tenían un sentido del olfato normal, con un 29,4 por ciento capaz de identificar correctamente cuatro de cada cinco aromas y un 48,7 por ciento capaz de identificar correctamente los cinco. El 14 por ciento solo pudo identificar tres de cada cinco aromas, y el cinco por ciento pudo identificar solo dos aromas. El dos por ciento de los participantes pudo nombrar solo uno, y alrededor del uno por ciento no pudo identificar ninguno en absoluto. Después de cinco años de duración (desde que se realizó la prueba), se encontró que casi todos los participantes que no habían podido nombrar un solo olor habían sido diagnosticados con demencia. Además, casi el 80 por ciento de los que habían identificado solo uno o dos aromas también desarrollaron síntomas de demencia, lo que llevó al equipo a concluir que cuanto mayor es la pérdida del olfato, mayor es la incidencia de demencia.

El autor principal del estudio, Jayant M. Pinto, MD, señaló que el sentido del olfato podría estar estrechamente relacionado con la función y la salud del cerebro. La pérdida del sentido del olfato podría ser un fuerte indicador de que algo ha salido mal y se ha causado un daño significativo. Este experimento fue una forma rápida y económica de identificar a aquellos que ya están en alto riesgo.

Los investigadores también señalaron que la pérdida del olfato puede tener un efecto negativo significativo en el estilo de vida y el bienestar diarios. Dijeron que el sentido del olfato podría estar relacionado con una buena nutrición y salud mental. Las personas que no pueden oler pueden enfrentar problemas como saber si la comida está en mal estado, detectar humo durante un incendio o evaluar la necesidad de ducharse después de un entrenamiento. Un sentido olfativo deteriorado también puede estar estrechamente asociado con la depresión, ya que no pueden disfrutar de la vida al máximo.

A menudo asociado con los ancianos, algunas características destacadas de la demencia incluyen olvido, habilidades sociales limitadas y habilidades de pensamiento. Si no se identifica y se trata adecuadamente, puede afectar gravemente la vida y las actividades cotidianas. Aquí hay algunos estimulantes del cerebro que puede incluir en su dieta diaria para prevenir el riesgo.

1. Vitamina C y B

Si bien la vitamina C se ha asociado durante mucho tiempo con la agilidad mental, se sabe que las vitaminas B protegen contra el encogimiento del cerebro y el deterioro cognitivo relacionados con la edad. Consume grosellas negras, frutas cítricas, pescado, verduras de hoja verde, champiñones, cacahuetes, semillas de sésamo y huevos para obtener los máximos beneficios.

2. Nueces y semillas

Cargado de nutrientes y vitaminas esenciales, un puñado de semillas y nueces puede ayudar a aumentar significativamente su capacidad intelectual. Las semillas de calabaza están cargadas de zinc que juega un gran papel en agudizar su memoria. Las nueces son una buena fuente de omega-3 y otros nutrientes esenciales cruciales para el funcionamiento del cerebro y la memoria.

Comer arándanos a diario puede ayudar a combatir la aparición de la pérdida de memoria a corto plazo. Las bayas en general, incluidas las fresas, cuando se consumen regularmente pueden ayudar a retrasar el deterioro de la memoria relacionado con la edad.

4. Verduras verdes

Desde el brócoli, la col rizada hasta las espinacas, los vegetales verdes están llenos de hierro, vitamina E, K y B9 (folato), que son extremadamente importantes para el desarrollo de las células cerebrales y mantienen a raya los problemas relacionados con la memoria. Las verduras verdes también están cargadas de vitamina K, que se sabe que es útil para mejorar la cognición y aumentar el estado de alerta mental.

Enriquecidos con vitamina E, los aguacates también están cargados de antioxidantes que ayudan a mantener el cerebro sano y alerta. Estos también están relacionados con la reducción de los riesgos de Alzheimer.

Consume estos alimentos para acelerar tu capacidad cerebral y mantener a raya la demencia y los trastornos mentales asociados.


La reducción del sentido del olfato podría ser un indicador temprano de demencia en los ancianos

La demencia es una gama colectiva de trastornos que se caracteriza por síntomas asociados con una disminución de la memoria u otras habilidades de pensamiento lo suficientemente graves como para reducir la capacidad de una persona para realizar las actividades cotidianas. Según un estudio más reciente, un sentido del olfato reducido en las personas mayores podría indicar un mayor riesgo de demencia.

El estudio, publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, fue realizado por la Universidad de Chicago. El estudio a largo plazo observó a 2.906 adultos de entre 57 y 85 años y les pidió que identificaran varios olores cotidianos. El estudio examinó la capacidad de los participantes para oler mediante el uso de "Sniffin'Sticks", una pequeña herramienta similar a un rotulador que se infunde con aromas distintos en lugar de tinta. Los cinco aromas incluidos en el estudio fueron menta, pescado, naranja, rosa y cuero.

Los hallazgos revelaron que alrededor del 78 por ciento de los participantes tenían un sentido del olfato normal, con un 29,4 por ciento capaz de identificar correctamente cuatro de cada cinco aromas y un 48,7 por ciento capaz de identificar correctamente los cinco. El 14 por ciento solo pudo identificar tres de cada cinco aromas, y el cinco por ciento pudo identificar solo dos aromas. El dos por ciento de los participantes pudo nombrar solo uno, y alrededor del uno por ciento no pudo identificar ninguno en absoluto. Después de cinco años de duración (desde que se realizó la prueba), se encontró que casi todos los participantes que no habían podido nombrar un solo olor habían sido diagnosticados con demencia. Además, casi el 80 por ciento de los que habían identificado solo uno o dos aromas también desarrollaron síntomas de demencia, lo que llevó al equipo a concluir que cuanto mayor es la pérdida del olfato, mayor es la incidencia de demencia.

El autor principal del estudio, Jayant M. Pinto, MD, señaló que el sentido del olfato podría estar estrechamente relacionado con la función y la salud del cerebro. La pérdida del sentido del olfato podría ser un fuerte indicador de que algo ha salido mal y se ha causado un daño significativo. Este experimento fue una forma rápida y económica de identificar a aquellos que ya están en alto riesgo.

Los investigadores también señalaron que la pérdida del olfato puede tener un efecto negativo significativo en el estilo de vida y el bienestar diarios. Dijeron que el sentido del olfato podría estar relacionado con una buena nutrición y salud mental. Las personas que no pueden oler pueden enfrentar problemas como saber si la comida está en mal estado, detectar humo durante un incendio o evaluar la necesidad de ducharse después de un entrenamiento. Un sentido olfativo deteriorado también puede estar estrechamente asociado con la depresión, ya que no pueden disfrutar de la vida al máximo.

A menudo asociado con los ancianos, algunas características destacadas de la demencia incluyen olvido, habilidades sociales limitadas y habilidades de pensamiento. Si no se identifica y trata adecuadamente, puede afectar gravemente la vida y las actividades cotidianas. Aquí hay algunos estimulantes del cerebro que puede incluir en su dieta diaria para prevenir el riesgo.

1. Vitamina C y B

Si bien la vitamina C se ha asociado durante mucho tiempo con la agilidad mental, se sabe que las vitaminas B protegen contra el encogimiento del cerebro y el deterioro cognitivo relacionados con la edad. Consume grosellas negras, frutas cítricas, pescado, verduras de hoja verde, champiñones, cacahuetes, semillas de sésamo y huevos para obtener los máximos beneficios.

2. Nueces y semillas

Cargado con nutrientes y vitaminas esenciales, un puñado de semillas y nueces puede ayudar a aumentar significativamente su capacidad intelectual. Las semillas de calabaza están cargadas de zinc que juega un papel importante en agudizar su memoria. Las nueces son una buena fuente de omega-3 y otros nutrientes esenciales cruciales para el funcionamiento del cerebro y la memoria.

Comer arándanos a diario puede ayudar a combatir la aparición de la pérdida de memoria a corto plazo. Las bayas en general, incluidas las fresas, cuando se consumen regularmente pueden ayudar a retrasar el deterioro de la memoria relacionado con la edad.

4. Verduras verdes

Desde el brócoli, la col rizada hasta las espinacas, los vegetales verdes están llenos de hierro, vitamina E, K y B9 (folato), que son extremadamente importantes para el desarrollo de las células cerebrales y mantienen a raya los problemas relacionados con la memoria. Las verduras verdes también están cargadas de vitamina K, que se sabe que es útil para mejorar la cognición y aumentar el estado de alerta mental.

Enriquecidos con vitamina E, los aguacates también están cargados de antioxidantes que ayudan a mantener el cerebro sano y alerta. Estos también están relacionados con la reducción de los riesgos de Alzheimer.

Cargue con estos alimentos para acelerar su capacidad cerebral y mantener a raya la demencia y los trastornos mentales asociados.


La reducción del sentido del olfato podría ser un indicador temprano de demencia en los ancianos

La demencia es una gama colectiva de trastornos que se caracteriza por síntomas asociados con una disminución de la memoria u otras habilidades de pensamiento lo suficientemente graves como para reducir la capacidad de una persona para realizar las actividades cotidianas. Según un estudio más reciente, un sentido del olfato reducido en las personas mayores podría indicar un mayor riesgo de demencia.

El estudio, publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, fue realizado por la Universidad de Chicago. El estudio a largo plazo observó a 2.906 adultos de entre 57 y 85 años y les pidió que identificaran varios olores cotidianos. El estudio examinó la capacidad de los participantes de oler mediante el uso de "Sniffin'Sticks", una pequeña herramienta similar a un rotulador que se infunde con aromas distintos en lugar de tinta. Los cinco aromas incluidos en el estudio fueron menta, pescado, naranja, rosa y cuero.

Los hallazgos revelaron que alrededor del 78 por ciento de los participantes tenían un sentido del olfato normal, con un 29,4 por ciento capaz de identificar correctamente cuatro de cada cinco aromas y un 48,7 por ciento capaz de identificar correctamente los cinco. El 14 por ciento solo pudo identificar tres de cada cinco aromas, y el cinco por ciento pudo identificar solo dos aromas. El dos por ciento de los participantes pudo nombrar solo uno, y alrededor del uno por ciento no pudo identificar ninguno en absoluto. Después de cinco años de duración (desde que se realizó la prueba), se encontró que casi todos los participantes que no habían podido nombrar un solo olor habían sido diagnosticados con demencia. Además, casi el 80 por ciento de los que habían identificado solo uno o dos aromas también desarrollaron síntomas de demencia, lo que llevó al equipo a concluir que cuanto mayor es la pérdida del olfato, mayor es la incidencia de demencia.

El autor principal del estudio, Jayant M. Pinto, MD, señaló que el sentido del olfato podría estar estrechamente relacionado con la función y la salud del cerebro. La pérdida del sentido del olfato podría ser un fuerte indicador de que algo ha salido mal y se ha causado un daño significativo. Este experimento fue una forma rápida y económica de identificar a aquellos que ya están en alto riesgo.

Los investigadores también señalaron que la pérdida del olfato puede tener un efecto negativo significativo en el estilo de vida y el bienestar diarios. Dijeron que el sentido del olfato podría estar relacionado con una buena nutrición y salud mental. Las personas que no pueden oler pueden enfrentar problemas como saber si la comida está en mal estado, detectar humo durante un incendio o evaluar la necesidad de ducharse después de un entrenamiento. Un sentido olfativo deteriorado también puede estar estrechamente asociado con la depresión, ya que no pueden disfrutar de la vida al máximo.

A menudo asociado con los ancianos, algunas características destacadas de la demencia incluyen olvido, habilidades sociales limitadas y habilidades de pensamiento. Si no se identifica y trata adecuadamente, puede afectar gravemente la vida y las actividades cotidianas. Aquí hay algunos estimulantes del cerebro que puede incluir en su dieta diaria para prevenir el riesgo.

1. Vitamina C y B

Si bien la vitamina C se ha asociado durante mucho tiempo con la agilidad mental, se sabe que las vitaminas B protegen contra el encogimiento del cerebro y el deterioro cognitivo relacionados con la edad. Consume grosellas negras, frutas cítricas, pescado, verduras de hoja verde, champiñones, cacahuetes, semillas de sésamo y huevos para obtener los máximos beneficios.

2. Nueces y semillas

Cargado de nutrientes y vitaminas esenciales, un puñado de semillas y nueces puede ayudar a aumentar significativamente su capacidad intelectual. Las semillas de calabaza están cargadas de zinc que juega un papel importante en agudizar su memoria. Las nueces son una buena fuente de omega-3 y otros nutrientes esenciales cruciales para el funcionamiento del cerebro y la memoria.

Comer arándanos a diario puede ayudar a combatir la aparición de la pérdida de memoria a corto plazo. Las bayas en general, incluidas las fresas, cuando se consumen con regularidad pueden ayudar a retrasar el deterioro de la memoria relacionado con la edad.

4. Verduras verdes

Desde el brócoli, la col rizada hasta las espinacas, los vegetales verdes están llenos de hierro, vitamina E, K y B9 (folato), que son extremadamente importantes para el desarrollo de las células cerebrales y mantienen a raya los problemas relacionados con la memoria. Las verduras verdes también están cargadas de vitamina K, que se sabe que es útil para la mejora cognitiva y el aumento del estado de alerta mental.

Enriquecidos con vitamina E, los aguacates también están cargados de antioxidantes que ayudan a mantener el cerebro sano y alerta. Estos también están relacionados con la reducción de los riesgos de Alzheimer.

Consume estos alimentos para acelerar tu capacidad cerebral y mantener a raya la demencia y los trastornos mentales asociados.


La reducción del sentido del olfato podría ser un indicador temprano de demencia en los ancianos

La demencia es una gama colectiva de trastornos que se caracteriza por síntomas asociados con una disminución de la memoria u otras habilidades de pensamiento lo suficientemente graves como para reducir la capacidad de una persona para realizar las actividades cotidianas. Según un estudio más reciente, un sentido del olfato reducido en las personas mayores podría indicar un mayor riesgo de demencia.

El estudio, publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, fue realizado por la Universidad de Chicago. El estudio a largo plazo observó a 2.906 adultos de entre 57 y 85 años y les pidió que identificaran varios olores cotidianos. El estudio examinó la capacidad de los participantes para oler mediante el uso de "Sniffin'Sticks", una pequeña herramienta similar a un rotulador que se infunde con aromas distintos en lugar de tinta. Los cinco aromas incluidos en el estudio fueron menta, pescado, naranja, rosa y cuero.

Los hallazgos revelaron que alrededor del 78 por ciento de los participantes tenían un sentido del olfato normal, con un 29,4 por ciento capaz de identificar correctamente cuatro de cada cinco aromas y un 48,7 por ciento capaz de identificar correctamente los cinco. El 14 por ciento solo pudo identificar tres de cada cinco aromas, y el cinco por ciento pudo identificar solo dos aromas. El dos por ciento de los participantes pudo nombrar solo uno, y alrededor del uno por ciento no pudo identificar ninguno en absoluto. Después de cinco años de duración (desde que se realizó la prueba), se encontró que casi todos los participantes que no habían podido nombrar un solo olor habían sido diagnosticados con demencia. Además, casi el 80 por ciento de los que habían identificado solo uno o dos aromas también desarrollaron síntomas de demencia, lo que llevó al equipo a concluir que cuanto mayor es la pérdida del olfato, mayor es la incidencia de demencia.

El autor principal del estudio, Jayant M. Pinto, MD, señaló que el sentido del olfato podría estar estrechamente relacionado con la función y la salud del cerebro. La pérdida del sentido del olfato podría ser un fuerte indicador de que algo ha salido mal y se ha causado un daño significativo. Este experimento fue una forma rápida y económica de identificar a aquellos que ya están en alto riesgo.

Los investigadores también señalaron que la pérdida del olfato puede tener un efecto negativo significativo en el estilo de vida y el bienestar diarios. Dijeron que el sentido del olfato podría estar relacionado con una buena nutrición y salud mental. Las personas que no pueden oler pueden enfrentar problemas como saber si la comida está en mal estado, detectar humo durante un incendio o evaluar la necesidad de ducharse después de un entrenamiento. Un sentido del olfato deteriorado también puede estar estrechamente asociado con la depresión, ya que no pueden disfrutar de la vida al máximo.

A menudo asociado con los ancianos, algunas características destacadas de la demencia incluyen olvido, habilidades sociales limitadas y habilidades de pensamiento. Si no se identifica y se trata adecuadamente, puede afectar gravemente la vida y las actividades cotidianas. Aquí hay algunos estimulantes del cerebro que puede incluir en su dieta diaria para prevenir el riesgo.

1. Vitamina C y B

Si bien la vitamina C se ha asociado durante mucho tiempo con la agilidad mental, se sabe que las vitaminas B protegen contra el encogimiento del cerebro y el deterioro cognitivo relacionados con la edad. Consume grosellas negras, frutas cítricas, pescado, verduras de hoja verde, champiñones, cacahuetes, semillas de sésamo y huevos para obtener los máximos beneficios.

2. Nueces y semillas

Cargado de nutrientes y vitaminas esenciales, un puñado de semillas y nueces puede ayudar a aumentar significativamente su capacidad intelectual. Las semillas de calabaza están cargadas de zinc que juega un gran papel en agudizar su memoria. Las nueces son una buena fuente de omega-3 y otros nutrientes esenciales cruciales para el funcionamiento del cerebro y la memoria.

Comer arándanos a diario puede ayudar a combatir la aparición de la pérdida de memoria a corto plazo. Las bayas en general, incluidas las fresas, cuando se consumen con regularidad pueden ayudar a retrasar el deterioro de la memoria relacionado con la edad.

4. Verduras verdes

Desde el brócoli, la col rizada hasta las espinacas, los vegetales verdes están llenos de hierro, vitamina E, K y B9 (folato), que son extremadamente importantes para el desarrollo de las células cerebrales y mantienen a raya los problemas relacionados con la memoria. Las verduras verdes también están cargadas de vitamina K, que se sabe que es útil para mejorar la cognición y aumentar el estado de alerta mental.

Enriquecidos con vitamina E, los aguacates también están cargados de antioxidantes que ayudan a mantener el cerebro sano y alerta. Estos también están relacionados con la reducción de los riesgos de Alzheimer.

Cargue con estos alimentos para acelerar su capacidad cerebral y mantener a raya la demencia y los trastornos mentales asociados.


La reducción del sentido del olfato podría ser un indicador temprano de demencia en los ancianos

La demencia es una gama colectiva de trastornos que se caracteriza por síntomas asociados con una disminución de la memoria u otras habilidades de pensamiento lo suficientemente graves como para reducir la capacidad de una persona para realizar las actividades cotidianas. Según un estudio más reciente, un sentido del olfato reducido en las personas mayores podría indicar un mayor riesgo de demencia.

El estudio, publicado en el Journal of the American Geriatrics Society, fue realizado por la Universidad de Chicago. El estudio a largo plazo observó a 2.906 adultos de entre 57 y 85 años y les pidió que identificaran varios olores cotidianos. El estudio examinó la capacidad de los participantes de oler mediante el uso de "Sniffin'Sticks", una pequeña herramienta similar a un rotulador que se infunde con aromas distintos en lugar de tinta. Los cinco aromas incluidos en el estudio fueron menta, pescado, naranja, rosa y cuero.

Los hallazgos revelaron que alrededor del 78 por ciento de los participantes tenían un sentido del olfato normal, con un 29,4 por ciento capaz de identificar correctamente cuatro de cada cinco aromas y un 48,7 por ciento capaz de identificar correctamente los cinco. El 14 por ciento solo pudo identificar tres de cada cinco aromas, y el cinco por ciento pudo identificar solo dos aromas. El dos por ciento de los participantes pudo nombrar solo uno, y alrededor del uno por ciento no pudo identificar ninguno en absoluto. Después de cinco años de duración (desde que se realizó la prueba), se encontró que casi todos los participantes que no habían podido nombrar un solo olor habían sido diagnosticados con demencia. Además, casi el 80 por ciento de los que habían identificado solo uno o dos aromas también desarrollaron síntomas de demencia, lo que llevó al equipo a concluir que cuanto mayor es la pérdida del olfato, mayor es la incidencia de demencia.

El autor principal del estudio, Jayant M. Pinto, MD, señaló que el sentido del olfato podría estar estrechamente relacionado con la función y la salud del cerebro. La pérdida del sentido del olfato podría ser un fuerte indicador de que algo ha salido mal y se ha causado un daño significativo. This experiment was a quick and inexpensive way to identify those who are already at high risk.

The researchers also pointed out that a loss of smell can have a significant negative effect on daily lifestyle and well-being. They said that sense of smell could be linked to good nutrition and mental health. People who can't smell may face problems such as knowing whether food is spoiled, detecting smoke during a fire, or assessing the need for a shower after a workout. An impaired olfactory sense may also be closely associated with depression, as they are not able to enjoy life to the fullest.

Often associated with the elderly, some prominent features of dementia include forgetfulness, limited social skills and thinking abilities. If not identified and treated properly it can severely affect everyday life and activities. Here are some brain boosters that you can include in your daily diet to prevent the risk.

1. Vitamin C and B

While Vitamin C has long been associated with mental agility, B Vitamins are known to guard against age-related brain shrinkage and cognitive impairment. Load up on blackcurrants, citrus fruits, fish, green leafy vegetables, mushrooms, peanuts, sesame seeds, eggs to reap maximum benefits.

2. Nuts and Seeds

Loaded with nutrients and essential vitamins, a handful of seeds and nuts may help increase your brainpower significantly. Pumpkin seeds are loaded with zinc that play a great role in sharpening your memory. Walnuts are a good source of omega-3 and other essential nutrients crucial for brain functioning and memory skills.

Eating blueberries daily can help combat against the onset of short term memory loss. Berries in general, including strawberries, when consumed regularly can help delay age-related memory decline.

4. Green Vegetables

From broccoli, kale, to spinach - green vegetables are full of iron, Vitamin E, K and B9 (folate) which are extremely important for brain cell development, keeping memory related issues at bay. Green veggies are also loaded with Vitamin K which is known to be helpful in cognitive enhancement and increasing mental alertness.

Enriched with Vitamin E, avocados are also loaded with antioxidants which help in keeping the brain healthy and alert. These are also linked with lowering risks of Alzheimer's.

Load up on these foods to rev up your brain power and keep dementia and associated mental disorders at bay.


Reduced Sense of Smell Could Be An Early Indicator of Dementia In the Elderly

Dementia is a collective range of disorders that is characterized by symptoms associated with a decline in memory or other thinking skills severe enough to reduce a person's ability to perform everyday activities. According to a latest study, a reduced sense of smell in seniors could indicate an increased risk of dementia.

The study, published in the Journal of the American Geriatrics Society, was carried out by the University of Chicago. The long-term study looked at 2,906 adults aged 57 to 85 and asked them to identify various everyday smells. The study examined the participants ability of smelling by using "Sniffin'Sticks,"a small a felt-tip pen like tool which is infused with distinct scents instead of ink. The five scents included in the study, were peppermint, fish, orange, rose and leather.

The findings revealed that about 78 percent of participants had a normal sense of smell, with 29.4 percent able to correctly identify four out of five scents and 48.7 percent able to correctly identified all five. 14 percent could just identify three out of five scents, and five percent could identify only two scents. Two percent of the participants could name just one, and about one percent were not able to identify any at all. After five years of duration(since the test was carried out), it was found that almost all of the participants who had been unable to name a single scent had been diagnosed with dementia. In addition, nearly 80 percent of those who had identified just one or two scents also developed symptoms of dementia, thereby leading the team to conclude that the greater the loss of the smell, the higher the incidence of dementia.

The lead author of the study, Jayant M. Pinto, MD noted that the sense of smell could be closely connected with brain function and health. Loss of the sense of smell could prove to be a strong indicator that something has gone wrong and significant damage has been done. This experiment was a quick and inexpensive way to identify those who are already at high risk.

The researchers also pointed out that a loss of smell can have a significant negative effect on daily lifestyle and well-being. They said that sense of smell could be linked to good nutrition and mental health. People who can't smell may face problems such as knowing whether food is spoiled, detecting smoke during a fire, or assessing the need for a shower after a workout. An impaired olfactory sense may also be closely associated with depression, as they are not able to enjoy life to the fullest.

Often associated with the elderly, some prominent features of dementia include forgetfulness, limited social skills and thinking abilities. If not identified and treated properly it can severely affect everyday life and activities. Here are some brain boosters that you can include in your daily diet to prevent the risk.

1. Vitamin C and B

While Vitamin C has long been associated with mental agility, B Vitamins are known to guard against age-related brain shrinkage and cognitive impairment. Load up on blackcurrants, citrus fruits, fish, green leafy vegetables, mushrooms, peanuts, sesame seeds, eggs to reap maximum benefits.

2. Nuts and Seeds

Loaded with nutrients and essential vitamins, a handful of seeds and nuts may help increase your brainpower significantly. Pumpkin seeds are loaded with zinc that play a great role in sharpening your memory. Walnuts are a good source of omega-3 and other essential nutrients crucial for brain functioning and memory skills.

Eating blueberries daily can help combat against the onset of short term memory loss. Berries in general, including strawberries, when consumed regularly can help delay age-related memory decline.

4. Green Vegetables

From broccoli, kale, to spinach - green vegetables are full of iron, Vitamin E, K and B9 (folate) which are extremely important for brain cell development, keeping memory related issues at bay. Green veggies are also loaded with Vitamin K which is known to be helpful in cognitive enhancement and increasing mental alertness.

Enriched with Vitamin E, avocados are also loaded with antioxidants which help in keeping the brain healthy and alert. These are also linked with lowering risks of Alzheimer's.

Load up on these foods to rev up your brain power and keep dementia and associated mental disorders at bay.


Reduced Sense of Smell Could Be An Early Indicator of Dementia In the Elderly

Dementia is a collective range of disorders that is characterized by symptoms associated with a decline in memory or other thinking skills severe enough to reduce a person's ability to perform everyday activities. According to a latest study, a reduced sense of smell in seniors could indicate an increased risk of dementia.

The study, published in the Journal of the American Geriatrics Society, was carried out by the University of Chicago. The long-term study looked at 2,906 adults aged 57 to 85 and asked them to identify various everyday smells. The study examined the participants ability of smelling by using "Sniffin'Sticks,"a small a felt-tip pen like tool which is infused with distinct scents instead of ink. The five scents included in the study, were peppermint, fish, orange, rose and leather.

The findings revealed that about 78 percent of participants had a normal sense of smell, with 29.4 percent able to correctly identify four out of five scents and 48.7 percent able to correctly identified all five. 14 percent could just identify three out of five scents, and five percent could identify only two scents. Two percent of the participants could name just one, and about one percent were not able to identify any at all. After five years of duration(since the test was carried out), it was found that almost all of the participants who had been unable to name a single scent had been diagnosed with dementia. In addition, nearly 80 percent of those who had identified just one or two scents also developed symptoms of dementia, thereby leading the team to conclude that the greater the loss of the smell, the higher the incidence of dementia.

The lead author of the study, Jayant M. Pinto, MD noted that the sense of smell could be closely connected with brain function and health. Loss of the sense of smell could prove to be a strong indicator that something has gone wrong and significant damage has been done. This experiment was a quick and inexpensive way to identify those who are already at high risk.

The researchers also pointed out that a loss of smell can have a significant negative effect on daily lifestyle and well-being. They said that sense of smell could be linked to good nutrition and mental health. People who can't smell may face problems such as knowing whether food is spoiled, detecting smoke during a fire, or assessing the need for a shower after a workout. An impaired olfactory sense may also be closely associated with depression, as they are not able to enjoy life to the fullest.

Often associated with the elderly, some prominent features of dementia include forgetfulness, limited social skills and thinking abilities. If not identified and treated properly it can severely affect everyday life and activities. Here are some brain boosters that you can include in your daily diet to prevent the risk.

1. Vitamin C and B

While Vitamin C has long been associated with mental agility, B Vitamins are known to guard against age-related brain shrinkage and cognitive impairment. Load up on blackcurrants, citrus fruits, fish, green leafy vegetables, mushrooms, peanuts, sesame seeds, eggs to reap maximum benefits.

2. Nuts and Seeds

Loaded with nutrients and essential vitamins, a handful of seeds and nuts may help increase your brainpower significantly. Pumpkin seeds are loaded with zinc that play a great role in sharpening your memory. Walnuts are a good source of omega-3 and other essential nutrients crucial for brain functioning and memory skills.

Eating blueberries daily can help combat against the onset of short term memory loss. Berries in general, including strawberries, when consumed regularly can help delay age-related memory decline.

4. Green Vegetables

From broccoli, kale, to spinach - green vegetables are full of iron, Vitamin E, K and B9 (folate) which are extremely important for brain cell development, keeping memory related issues at bay. Green veggies are also loaded with Vitamin K which is known to be helpful in cognitive enhancement and increasing mental alertness.

Enriched with Vitamin E, avocados are also loaded with antioxidants which help in keeping the brain healthy and alert. These are also linked with lowering risks of Alzheimer's.

Load up on these foods to rev up your brain power and keep dementia and associated mental disorders at bay.


Reduced Sense of Smell Could Be An Early Indicator of Dementia In the Elderly

Dementia is a collective range of disorders that is characterized by symptoms associated with a decline in memory or other thinking skills severe enough to reduce a person's ability to perform everyday activities. According to a latest study, a reduced sense of smell in seniors could indicate an increased risk of dementia.

The study, published in the Journal of the American Geriatrics Society, was carried out by the University of Chicago. The long-term study looked at 2,906 adults aged 57 to 85 and asked them to identify various everyday smells. The study examined the participants ability of smelling by using "Sniffin'Sticks,"a small a felt-tip pen like tool which is infused with distinct scents instead of ink. The five scents included in the study, were peppermint, fish, orange, rose and leather.

The findings revealed that about 78 percent of participants had a normal sense of smell, with 29.4 percent able to correctly identify four out of five scents and 48.7 percent able to correctly identified all five. 14 percent could just identify three out of five scents, and five percent could identify only two scents. Two percent of the participants could name just one, and about one percent were not able to identify any at all. After five years of duration(since the test was carried out), it was found that almost all of the participants who had been unable to name a single scent had been diagnosed with dementia. In addition, nearly 80 percent of those who had identified just one or two scents also developed symptoms of dementia, thereby leading the team to conclude that the greater the loss of the smell, the higher the incidence of dementia.

The lead author of the study, Jayant M. Pinto, MD noted that the sense of smell could be closely connected with brain function and health. Loss of the sense of smell could prove to be a strong indicator that something has gone wrong and significant damage has been done. This experiment was a quick and inexpensive way to identify those who are already at high risk.

The researchers also pointed out that a loss of smell can have a significant negative effect on daily lifestyle and well-being. They said that sense of smell could be linked to good nutrition and mental health. People who can't smell may face problems such as knowing whether food is spoiled, detecting smoke during a fire, or assessing the need for a shower after a workout. An impaired olfactory sense may also be closely associated with depression, as they are not able to enjoy life to the fullest.

Often associated with the elderly, some prominent features of dementia include forgetfulness, limited social skills and thinking abilities. If not identified and treated properly it can severely affect everyday life and activities. Here are some brain boosters that you can include in your daily diet to prevent the risk.

1. Vitamin C and B

While Vitamin C has long been associated with mental agility, B Vitamins are known to guard against age-related brain shrinkage and cognitive impairment. Load up on blackcurrants, citrus fruits, fish, green leafy vegetables, mushrooms, peanuts, sesame seeds, eggs to reap maximum benefits.

2. Nuts and Seeds

Loaded with nutrients and essential vitamins, a handful of seeds and nuts may help increase your brainpower significantly. Pumpkin seeds are loaded with zinc that play a great role in sharpening your memory. Walnuts are a good source of omega-3 and other essential nutrients crucial for brain functioning and memory skills.

Eating blueberries daily can help combat against the onset of short term memory loss. Berries in general, including strawberries, when consumed regularly can help delay age-related memory decline.

4. Green Vegetables

From broccoli, kale, to spinach - green vegetables are full of iron, Vitamin E, K and B9 (folate) which are extremely important for brain cell development, keeping memory related issues at bay. Green veggies are also loaded with Vitamin K which is known to be helpful in cognitive enhancement and increasing mental alertness.

Enriched with Vitamin E, avocados are also loaded with antioxidants which help in keeping the brain healthy and alert. These are also linked with lowering risks of Alzheimer's.

Load up on these foods to rev up your brain power and keep dementia and associated mental disorders at bay.